martes, 30 de diciembre de 2014

"De mermeladas, guitarras y de amor.
Evocar su imagen es sencillo. Una tarde cualquiera de otoño. Su visita solitaria. Una once junto a mi madre con marraquetas tostadas y mermelada de mora, sabor que por cierto, ella solo compraba cuando él iba a casa. A continuación, el enigma develado, ese mito que se le asociaba a él siempre, esa suerte de frugalidad en sus palabras, de talante contemplativo, extremadamente pasivo incluso frente al ruido y locuacidad de los demás.
Pues bien, en éstas visitas que nos hacía un par de veces al año, eso quedaba absolutamente anulado. Hablaba, y hablaba un montón, sí, aunque algunos no lo crean. De muchas cosas, entre las cuales puedo recordar a primer asalto por ejemplo, del origen de su gusto por aquella mermelada. Historia que se remontaba a un pequeño poblado cerca del Monte. Con sus hermanos, me contaba, recogían esos frutos oscuros para luego ser transformados a fuego de leña en espesos caldos endulzados, que acompañaban los desayunos de su infancia.
Luego, tomaba la guitarra acústica que estaba a veces un poco fría sobre mi cama y me explicaba de cual madera estaba construida y las notas y acordes que uno podía sacar de ella. Me decía encina, raulí, o que esto otro era simplemente pino. Hasta el día de hoy, sigo sin entender cómo podía saber a primera vista de qué árbol salía una u otra parte de una guitarra.
Me preguntó varias veces porqué me gustaba usar el cabello largo, interrogación que siempre finalizaba con una amplia sonrisa blanca y perfecta bajo su bigote. Nunca tuve una respuesta coherente para él y solo atisbaba a devolverle una tímida sonrisa de vuelta. Ahora entiendo bien cuando me veo al espejo cada mañana, él podía ver el futuro también y, sabía perfectamente lo que pasaría con mi cabellera de Sansón algún día.
Aquella vez, también me contó de cómo había conocido a la hermana de mi mamá. Fue la historia en la cual se tomó la mayor cantidad de tiempo, pues me la narró con lujo de detalles. Eso había ocurrido varias décadas atrás, pero el brillo que se instalaba en sus ojos me transmitían una verdad, que ahora descubro ya con más años bajo el sol. “El tiempo nunca pasa, cuando algún mágico momento sacude nuestras vidas”. Él contaba esa historia con tanto cariño, propiedad y fluidez que cualquiera hubiera pensado que le había sucedido hace a penas un par de semanas atrás.
Eso aprendí esa tarde de Abril. De moras, guitarras y del amor. Él no lo sabía que a ese pelucón de poleras negras, siempre le interesó saber más de la simpleza que envuelve a un hombre que viene de las montañas, los valles, las parras y los riachuelos, que por el contrario, las historias de un hombre grande que podría haber sido mi padre y que me hablaran solo de viajes, fútbol y mujeres. Mi tío me regalo eso, lo que yo necesitaba por aquellos años. Escuchar a un hombre maduro, de manos firmes y sonrisa franca, que narraba historias llenas de pasión, humanidad y sencillez.
Hoy, esas dos personas que me acompañaron esa tarde, ya no están presentes. Ahora, ellos dos están allá y yo estoy simplemente aquí, pero, no es nada más que eso, una sencilla cuestión de encuadre, de enfoque, puesto que yo aún las sigo mirando y sintiendo vivas, dentro de la gran fotografía panorámica de mis recuerdos.
Hasta siempre tío Jorge.
De tu sobrino, Cristian."
Jamas pensé que facebook me diera tranquilidad sobre la muerte de un familiar, he leído buenas historias sobre mi abuelo de gente que ni sabia que existía, de gente que lo conocía muy bien, y esta historia me encanto y me gustaría guardarla, esta su esencia, las cosas que lo caracterizaba, ha sido un día muy raro, altos y bajos una fecha complicada para viajar, un día de recordar bellos momentos, enseñanzas, podíamos pasar horas sentados los 2 sin conversar jaja solo compartiendo o explicándome cosas que desconocía, claramente lo extrañare y viene el arrepentimiento de porque no compartí mas con el, pero siempre estará en mis recuerdo, últimamente compartiendo en vacaciones una semana completa con mi segunda familia, ya no serán las mismas sin él, y como dice arriba jamas olvidare esa sonrisa con bigote jaja